mayo 29, 2017

Principios básicos de tipografía (I)

Principios básicos de tipografía (I)

Cuando dejamos un texto escrito estamos comunicando el significado de ese texto pero, además, la apariencia de ese texto está transmitiendo una serie de ideas de las que no siempre somos conscientes pero que siempre percibimos. Se puede decir que en todos los escritos distinguimos un fondo y una forma. El diseño gráfico trata de que esa forma no solo vaya acorde con el fondo sino que, además, lo potencie y ayude a que el significado se fije en el espectador de manera intuitiva.

Desde la invención de la imprenta, se crearon conjuntos de letras y símbolos que, sujetos a unas características estéticas comunes, conformaban los textos que integraban los libros. Nacen así las primeras fuentes tipográficas que imitaban a la escritura manual.

Aclaremos algunos términos que nos ayudarán a entenderlo todo:

Tipo es la representación de una sola letra o símbolo.

El conjunto de todos los tipos con un mismo estilo gráfico que usamos para la escritura se denomina fuente tipográfica.

A veces, al escribir, necesitamos resaltar una parte del  texto mediante cursivas, negritas, cambios de grosor, de anchura, etc. Para eso usamos las familias tipográficas, que son un conjunto de fuentes con variaciones pero con las mismas características.

Las diferencias entre familias tipográficas pueden ser infinitas, pero para empezar, podemos diferenciar dos grandes grupos en cuanto a formas en la tipografía.

Con serifa 

La tipografía con serifa es la que posee un remate o “gracia” en ciertas partes de la letra que guían al ojo el camino para continuar la lectura. Así eran las primeras fuentes tipográficas que se elaboraron, que dejaban de imitar la escritura manual para alcanzar un nivel de abstracción mayor. Esta serifa imita cómo la pluma ataca la letra y sale de ella, creando así una conexión entre una letra y la siguiente.

Se solía decir que por este motivo las fuentes con serifa se leían mejor, pero las últimas teorías dicen que leemos mejor los símbolos a los que estamos habituados. Hoy en día son la representación de la estética clásica y están en desuso para textos cortos o en pantalla, pero son las preferidas para grandes párrafos o libros de lectura.

Algunos ejemplos de este tipo de tipografías son las familias Times New Roman o la Caslon.

Sin serifa

Las tipografías sin serifa, llamadas “sans serif”, de palo seco, e incluso grotescas, son una evolución de las anteriores que nació en el siglo XIX. Como indica su nombre, son las que adolecen de ese remate para dejar una forma más geométrica y limpia, pero a la vez, más impersonal. A pesar de tener dos siglos, son percibidas como muy modernas y actuales. Últimamente son muy usadas para logotipos, carteles, señales de tráfico,etc.

Grandes ejemplos de este tipo de tipografía son la Helvetica o la Gill Sans.

La próxima vez que paseéis por la calle u ojeéis un folleto jugad a identificar las tipografías y os daréis cuenta de todo lo que dice un texto mucho más allá de los colores y los tamaños.

Rubén Raya, Departamento de Diseño

Diseñando el mundo
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